En mi entorno

¡Fascinante!

confinementEsta exclamación me persigue desde el principio de la epidemia aquí en Bélgica. Uno de los mas pequeños ser viviente toma al mundo entero como rehén. Nuestra vida se reduce a hacer nada mejor que quedarse lo mas posible en casa. ¡Fascinante!

Terminado los restaurantes, los viajes, los deportes, las compras, las salidas con los amigos, el cine, el tenis, la equitación, el golf y el fitness… Para los niños, no mas amigos, escuela, tenis, football…y otros mas. Nos sacó todo, destruyó todo. Las actividades queridas son reducidas a nada. ¡Fascinante!

Soljenitsyne en « el pabellón de cancerosos » citaba por la boca de uno de estos personages, (la pareja había perdido todos sus bienes), esta maravillosa frase: « No est la calidad de vida que hace la felicidad de un hombre sino el lazo de los corazones entre ellos. »
En verdad, la única cosa que aún este pequeño ser viviente no puede quitarme, es la alegría interior. ¡Fascinante!

En verdad, descubro que las agitaciones del mundo, que forman nuestra calidad de vida, me impiden entrar en mi mismo, en mis profundidades. Este « YO » profundo en mi, puede hacer nacer la confianza, la delicadeza, la sinceridad, la alegría. Esta profundidad en mí, mi alma, es el lugar donde Dios vive en mí, donde vive este « Yo-ego » y soy Dios. ¡Fascinante!

Es este pequeño ser asesino, feróz, agresivo quien me da hoy día, el tiempo de hacer un maravilloso viaje interior, ir a buscar en mi profundo ser, la historia de mi vida entre mi corazón y el corazón de Dios, en la tranquilidad y la serenidad, hacer este lazo del corazón. ¡Fascinante!

Ahora puedo escuchar el corazón de Dios que brota del corazón del hombre, escucho todos estos actos de bondad, imaginación, ayuda, generosidad, atención al otro, aliento y creatividad.

Los hombres reencuentran de nuevo la sonriza y en la noche a la ventana, en mi barrio, aplauden por la vida ; tímidos los primeros días pero mas y mas ruidosos, sostenidos por las campanas de nuestros queridos campanarios. ¡Fascinante!

Y mañana con la Iglesia, oramos para que podamos seguir maravillandonos sobre la fascinación de este mundo mejor. En el futuro, el hombre dotado de una inteligencia nueva podrá recogerse y creer en sí como productor del amor, en vez de consumidor de bienes materiales.

Francoise Lequarré
Misionera Oblata de María Inmaculada. (I.S.)

 

 

 

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