
|
“El valor de nuestra acción no reside en la dificultad de realizarla, sino en el amor que ponemos al vivirla.” |
|
Réflexión sobre el pensamiento del Padre Parent : Jesús nos dice: «No he venido para ser servido, sino para servir» (Mt 20:28). Expresaba conscientemente que su misión era establecer el Reino de Dios. Demostró un gran amor por la humanidad, dirigiéndose especialmente a los despreciados o en dificultades. Sus acciones nos inspiran compasión, cumpliendo la Voluntad de Dios con gestos concretos y cotidianos. Él hace visible y tangible su amor para todos. El valor de un acto no se mide por su dimensión física o espiritual, sea cual sea la acción, simple o difícil, sino por la intención que le ponemos y el amor con el que se realiza. Pequeña o grande, tiene valor si está sustentada por el amor. “Si yo hablara muchos idiomas, pero no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1 Corintios 13:1). Amar es elegir y actuar. La acción no siempre es sinónimo de amor. Puede ser superficial y carente de consideración, ya sea para caer bien y ser aceptado, o para ser amado. Hablar desde el corazón, actuar desde el corazón, con un amor desinteresado, reflejan acciones de compasión y de amor que valorizan y son significativas para todos. Por lo tanto, no es la dificultad de realizar la acción lo que le añade valor, sino el amor que nos motiva a actuar o hablar en el momento oportuno. Adrianna Delisle |
