Louise Fleury
He podido realizar mi vocación misionera
El Instituto secular de las Oblatas es un medio seguro para responder al llamado del Señor por la consagración en pleno mundo.
Los encuentros diversos, en particular los del equipo, me ayudan a permanecer fiel a la misión y a la espiritualidad propia del 5-5-5.
El Instituto también me permitió realizar mi vocación misionera en un país extranjero, algo que yo quería desde siempre.
Estoy muy agradecida.
Que el Señor bendiga al Instituto y todos sus miembros.
Cécile Fortin
Montréal
Foto: Gerd Altmann de Pixabay
La riqueza de mi espiritualidad
Para mí, el Instituto es una invitación, un medio para responder a un llamado, una orientación en Iglesia. “Anda y haz así.” (San Lucas).
Su función en mi vida es darme medios, instrumentos para cumplir bien mi misión.
Lo que me permitió adaptarme a una espiritualidad, amar a la manera de una levadura, ser una presencia humilde y amante en todas las realidades de cada día, responder a los numerosos llamados con generosidad y participar en una misión común: vivir y testimoniar la Caridad de Cristo.
Estoy agradecida al Instituto por la persona que llegué a ser, por la solidaridad, la vida fraterna y las participaciones compartidas.
Suzanne R.
Gratitud por el 70mo aniversario del instituto
Celebrar los 70 años del Instituto es para mí, como festejar mi segundo nacimiento. Tal como debo a mis padres que me dieron lo mejor para mi porvenir y mi futuro: la vida, la salud, la educación familiar y cristiana; un medio acogedor, una escolaridad, el aprendizaje del trabajo, de la vida social, etc. ¡Gracias!
El Instituto también me dio la vida por las mismas razones. La debo a unas personas que se implicaron en mi formación humana y espiritual: A las animadoras que se implicaban en el acompañamiento, la escucha para el aprendizaje de nuestra espiritualidad y de la vida fraterna. Aprendí que la caridad era el tesoro más grande a recibir y a dar. He aprendido a amar. ¡Gracias!
Reconozco que las Autoridades tomaron muchas responsabilidades confiándonos misiones, compromisos en nombre del Instituto y de la Iglesia. Les debo la confianza en mí misma, en nosotras, para hacer nuestra parte en nuestro medio de vida. Estudié, viví bellas experiencias en distintos servicios y ejercí una bella profesión. Fue nutrida humana y espiritualmente y he beneficiado de los seguros de salud. ¡Gracias!
Agradezco a las compañeras de distintos equipos con quienes he experimentado lo concreto de la vida de equipo y de la caridad. Conocí momentos cálidos, agradables y fraternos. ¡Gracias!
Vivo una gratitud grande y puedo decir: “El Señor hizo en mí maravillas, santo es su Nombre”. Lo hizo maravillosamente gracias al Instituto. Y lo hace todavía. ¡Gracias!
A ti que me lees hoy, no olvides añadir tu nombre a mi lista de gratitud, a ti que me has amado, ayudado, acompañado y más aún. Me hiciste feliz y aprovecharé siempre esto. ¡Gracias!
Lina L.
Rouyen-Noranda
Los sueños de Dios Para mí
El Instituto me permitió vivir plenamente el llamado que experimenté desde mi juventud para entregar mi vida al servicio del Señor y de mis hermanos.
Gracias a la vida de equipo, aprendí a conocerme mejor y a tenerme confianza. He vivido experiencias enriquecidas las cuales me permitieron crecer humana y espiritualmente.
También realicé mi sueño misionero. Doy gracias a Dios por estos 15 bellos años vividos en Haití. Allí descubrí un pueblo alegre y resiliente a pesar de las pruebas y dificultades vividas cada día. Una vez más, la confianza en mi persona y mis posibilidades pudieron evolucionar en el seno de esta comunidad donde he tenido que tomar muchas decisiones e iniciativas.
La espiritualidad me procura el alimento cotidiano que necesito para vivir el momento presente.
Estando jubilada, aprecio formar parte de una gran familia. El teléfono está siempre a mano para comunicar con las compañeras y de una manera especial con las de mi equipo.
Gracias al Señor por este llamado y por su fidelidad hacia mi persona.
Madeleine C.
¡Tantas razones para decir gracias! – Voluntarios de Dios
Las Oblatas Misioneras, personas extraordinarias.
Esta jornada del 70mo aniversario de las Oblatas Misioneras de María Inmaculada y de los Voluntarios me aportó mucho y me hizo un bien enorme. Olvidé la pandemia. Las palabras de Mons. Laliberté y los tres bellos cantos de Violaine y Denise crearon en mí alegría y una paz interior. La comida me permitió encontrarme con personas extraordinarias, con rostros radiantes que expanden a su alrededor tanta alegría y amor.
Son verdaderamente seres que están al servicio que viven para ayudar a los demás, escucharlos y hacerlos felices. El video me informó mucho acerca del notable trabajo realizado durante todos estos años.
Gracias y felicitaciones a las organizadoras por esta jornada que dejará en nuestros corazones un recuerdo inolvidable
Denise Binette, Voluntarios de Dios, La Tuque
¡Magnificat
¡Qué bellos recuerdos vinieron a mi corazón durante este aniversario!
¡Tantas razones para decir GRACIAS! Y es con el corazón lleno de gratitud que escribo esta nota pedida por Réjeanne, la gran instigadora de mi presencia entre los Voluntarios de Dios.
Primeramente, es al Padre Parent a quien debo darle las gracias, lo vi varias veces y siempre fui edificada por su sencillez que escondía una grandeza de alma excepcional. Los cinco puntos forman parte de mi vida desde hace 35 años… y me aplico en ponerlos en acción cada día. Algunos días son más fáciles que otros ¡pero la presencia de Dios me ayuda enormemente!
Mi segundo GRACIAS es para Réjeanne Allard, esta mujer positiva y radiante que me invitó un día. Con alegría dije SÍ y le estoy muy agradecida. ¡Qué bello secreto me permitió descubrir!
GRACIAS al formidable equipo que nos permitió reunirnos en el Santuario, encontrarnos en torno a una comida permitió a nuestras mentes revitalizarse como así Violaine lo cantó tan bien «EL AMOR tiene MIL y UNA CARAS que DIOS en nosotras, a su imagen, viene a depositar como rocío, como una brisa un día de verano…»
Qué bella brisa de amor sentimos, como María, tengo ganas de cantar «¡MAGNIFICAT mi corazón exulta de gozo!»
Felicitaciones a todas ustedes por el 70mo aniversario.
Diane Pichette,
Voluntarias de Dios, La Tuque
Congreso Internacional de los Voluntarios de Dios (1)
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Voluntarios de Dios |
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Yo sabía que Dios me llamaba
Durante toda mi existencia, sentí un llamado a una vida consagrada. Encontré miembros de diferentes comunidades y trabajé con ellos, pero siempre encontré que, aunque yo respetaba mucho las comunidades religiosas a las cuales muchos de mis amigos y colegas de trabajo pertenecían, sabía en mi corazón que no era el estilo de consagración a la cual Dios me llamaba.
Entonces, el Obispo, Mons. Gerry Wiesner me hizo conocer a las OMMI del oeste de Canadá y de repente, ¡mi llamado a la vida consagrada tomaba todo su sentido!
Mi deseo de vivir sencillamente, estar abierta a ofrecer mis dones a otros sin que haya barreras entre nosotros, como un título o hábito, me convenía. Algo como buscar Dios en la vida cotidiana y la disponibilidad siempre fueron muy importantes para mi camino en la fe. Además, mientras más conocía las 5 actitudes, más las miraba como un faro en mi camino de vida especialmente los números 3 y 4 que representan cada día un desafío para mí y me guardan siempre consciente del llamado continuo de Dios a crecer en la fe, la esperanza y el amor
Marian G. Regina Saskatchewan
Reflexión sobre el Instituto
El rol del Instituto en mi vida fue darme la oportunidad de consagrar mi vida al Señor, quedándome en mi condición de laica en el corazón del mundo y vivir una extraordinaria espiritualidad.
La sencillez y la profundidad de los cinco puntos de nuestra mística transformaron y transforman todavía mi cotidiano. Esta mística me pone en presencia de mi Bien-Amado, me hace buscar el positivo en las personas encontradas así que en cada acontecimiento de mi día.
Estando de servicio y con Él tratando de derramar Su Paz, me doy cuenta de que mi vida en el Instituto siempre me ayudará a testimoniar un amor incondicional a cada uno y cada una en mi camino: en mi medio ambiente y más allá…
Gracias al Padre Louis-Marie Parent, o.m.i. quien fundó esta joya para nuestro tiempo.
Lucile Authier
El privilegio de ser consagrada en el mundo the world
De todo corazón doy gracias a Dios por haberme dado una vocación en el Instituto de las OMMI. Gracias a ellas, tuve el privilegio de ser mujer consagrada en el mundo que amo. Estar unida en el amor con Dios-Trinidad a través de una vida consagrada, participar plenamente al mundo secular gracias a un trabajo útil por el cual brindo servicios, aprovechando las artes y las ciencias y ser un miembro activo en la sociedad, son dones privilegiados y estimulados en el Instituto.
El Instituto me ha dado compañeras para sostenernos mutuamente a lo largo de este viaje espiritual y misionero como oblatas. Dar a conocer el Señor a través de mi servicio y mis relaciones con la gente que encuentro me estimula. Las Oblatas Misioneras de María Inmaculada, con sus dobles características de la consagración y la vida secular, me permiten tener una vida útil y muy llena.
Agradezco al Padre Louis-Marie Parent o.m.i. por habernos dado un instituto secular con esta espiritualidad sencilla pero muy profunda, así como a todas las oblatas que han seguido a través de sus vidas legándonos a las OMMI que existen ya desde hace70 años. Mi corazón está lleno de alegría y gratitud por ser oblata misionera de María Inmaculada.
Anita P.
Una espiritualidad siempre actual
Hace sesenta y tres años, el Señor me llamó a vivir una forma de consagración conocida como secular porque se vive en pleno mundo. En este Instituto, con su espiritualidad bien organizada y siempre actual, se ofrecen a los miembros unas actitudes de vida que, aunque espirituales, son ante todo muy humanas y tienden a desarrollar poco a poco la mentalidad de Cristo.
De estas formas de ser, algunas me han interpelado más. Así, “no juzguen y no serán juzgados”, lo que exige paciencia y tolerancia. Del mismo modo, superar la tendencia natural a quejarse inútilmente acogiendo las dificultades de la vida, cualesquiera que sean, de manera favorable y consciente. Estas actitudes afectan directamente la relación con los demás y crean
un clima más favorable para la comunicación.
Agradezco al Instituto que me haya acogido y por llamar mi atención sobre estas manifestaciones de tolerancia y benevolencia que el mismo Jesús nos pidió observar. Ahora que estoy viviendo en un nuevo medio de vida, esta invitación me llama más que nunca a vivir en este estado de ánimo, contribuyendo así a crear un ambiente más sano y sereno.
Me gusta alimentarme de esta palabra que el Padre Parent, o.m.i. nos ha dejado: “Allí donde existe la queja, la admiración desaparece. Allí donde existe la admiración, el alma está lista para la contemplación”.
Denise G.


Queridos amigos y amigas:
Esther Acuña Rios