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«¿Cómo el voto de castidad me ayudó a trabajar con los enfermos en el transcurso de los días? El voto solo tiene valor si nos libera por la misión. Y el primer lugar de la misión, es el lugar del corazón. Entrar en un amor libre y no posesivo, en el don de sí gratuito por el otro. Es a lo que Jesús me llama junto a los enfermos. La libertad interior me hace capaz de este don gratuito y de estar totalmente disponible al otro. Al mismo tiempo, esta libertad me hace capaz también de respetar mis propios límites. Entonces, cuando estoy cansada como Jesús en el pozo, vengo a abrevarme en la Fuente.» (Adrianna, Canadá)

« Nuestro voto de pobreza nos incita a < utilizar los bienes materiales según los designios del Creador > (Const. 1.41). El amor de Dios llega a sus fieles de generación en generación, dice el Magnificat, y cuando me aplico a buscar cómo manifestar este amor, solo puedo limitarme en el uso de los recursos que no pueden ser renovados para dejar a las generaciones futuras la herencia de una tierra que podrá sostener sus vidas. » (Louise, Canadá)
«Para algunos, el voto de obediencia es ante todo una exigencia, pero reconozco con orgullo que este voto, vivido según la espiritualidad oblata, exige igualmente mucha autonomía y creatividad para descubrir la voluntad de Dios en todos los acontecimientos de nuestra vivencia cotidiana.» (Flor, Perú)
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