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En las aulas, he explicado largamente la necesidad de utilizar el agua de forma segura para beber y prever la contaminación y las enfermedades. Aprovecho mis visitas a las familias del pueblo para hablarles del agua. Varias noches por semana o en los días de descanso, invito a los jóvenes que son más pobres a venir a mi casa para ayudarlos a recuperar en sus estudios. Ya que soy la única cristiana en este pueblo hindú, estoy muy consciente de que mi vida debe testimoniar de Jesús en mis compromisos cotidianos. » (Rosily, India) «Comparto mi cotidiano: alegrías, penas, inquietudes, sufrimientos, etc, con personas discapacitadas intelectualmente desde hace trece años. He aprendido mucho con su contacto. Primeramente, son adultos por completo que pueden elegir, dar opiniones, vivir emociones. Necesitan ser escuchadas, amadas, apreciadas, alentadas. Me han ayudado a crecer humanamente por medio de su acogida, su confianza y su perdón. Debí modificar mis actitudes. Al principio, venía para hacer algo por ellas; pero aprendí a hacer con ellas. Es toda la diferencia para ayudarlas a tomar confianza en ellas y en sus fuerzas. Ellas tienen dones increíbles que solicitan solamente un poco de ayuda y mucho amor para sobresalir. Me nutre ver a estas personas crecer humanamente en el transcurso de los años y esto transforma mi mirada». (Madeleine, Canadá) |
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| Instituto Secular Las Oblatas Misioneras de Maria Inmaculada www.ommi-is.org 2006-03-07 |
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