Nuestra misión se inserta en la atribuida a todos los Institutos seculares. Nos compromete a una presencia responsable y a una acción transformadora dentro de las realidades temporales para hacerlas más justas y más humanas.

Como oblatas, esta misión nos invita más particularmente, como Cristo, a manifestar el amor incondicional del Padre a toda persona revelando los signos de la presencia de Dios en el corazón de la realidad cotidiana.

Este compromiso, lo vivimos en diferentes medios, a través de un oficio o una profesión de nuestra elección, compartiendo las preocupaciones comunes a todos.

El carisma define nuestra forma de estar en el mundo. Es un dinamismo espiritual que nos es dado para realizar nuestra misión y participar así en la de la Iglesia en el mundo.

El carisma nos caracteriza con relación a otros institutos seculares. Nos invita a una constante disponibilidad a la voluntad del Padre para vivir en todas partes la caridad de Cristo, por el servicio, con la ayuda de María.

Disponibilidad al proyecto del Padre, amor incondicional y universal al prójimo, servicio desinteresado a las personas y devoción a María. Estos son los componentes que animan siempre a cada oblata en la vivencia de su misión.

 

 


 
 
 

Instituto Secular Las Oblatas Misioneras de Maria Inmaculada
www.ommi-is.org
2002-06-25