El carisma
Una constante disponibilidad a la voluntad del Padre para vivir en todas partes la caridad de Cristo por el servicio, con la ayuda de María.
El carisma define el Instituto en su forma de estar en el mundo. Es un dinamismo espiritual que es dado para realizar la misión y participar así en la de la Iglesia en el mundo.
Disponibilidad al proyecto del Padre, amor incondicional y universal al prójimo, servicio desinteresado a las personas y devoción a María. Estos son los componentes que animan siempre a cada oblata en la vivencia de su misión.
La misión
Como Cristo, manifestar el amor incondicional del Padre a toda persona revelando los signos de la presencia de Dios en el corazón de la realidad cotidiana.
La misión compromete a cada oblata a una presencia responsable y a una acción transformadora dentro de las realidades temporales para hacerlas más justas y más humanas.
La espiritualidad
Centrada en la caridad de Cristo, la espiritualidad del Instituto se concreta en una fórmula síntesis llamada « 5-5-5 ».
Primer 5 – Vida de oración
Cinco momentos privilegiados de oración donde la oblata acomoda su corazón a Jesús amante y se deja modelar por Él. Ella encuentra en María, modelo realizado del Amor, inspiración y fuerza.
Segundo 5 – Actitudes de vida
Presencia de Dios
Estar atenta a la presencia de Dios en el momento presente
Ausencia de crítica destructiva interior y exterior
Cultivar una mirada amante sobre sí y sobre los demás
Ausencia de queja inútil interior y exterior
Acoger positivamente los acontecimientos
Ser de servicio
Orientar su vida hacia el servicio de los demás
Artesana de paz
Aplicarse en todas circunstancias a construir la paz
Tercer 5 – Caridad en acción
Para entrenarse a mantener y desarrollar el impulso de su amor hacia todos sus hermanos y hermanas, la oblata hace cada día cinco actos conscientes de caridad.
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